Por qué los aranceles de Trump agravan la crisis que atraviesa el sector del motor alemán

Por qué los aranceles de Trump agravan la crisis que atraviesa el sector del motor alemán

Los aranceles que Donald Trump pretende imponer a las importaciones agravarían la crisis que atraviesa el sector del motor alemán.
01/04/2025 07:55
Fuente: Prensa Libre 

Los aranceles que el presidente estadounidense, Donald Trump, quiere imponer a las importaciones agravarían la crisis que atraviesa el sector del motor alemán, que ya sufre un descenso de la demanda de China.

Todavía no se sabe con claridad qué aranceles va a aplicar el nuevo Gobierno estadounidense a los automóviles y componentes no producidos en EE. UU., pero la mera amenaza ya hace temblar a las automovilísticas alemanas.

Desde hace meses estas empresas han anunciado despidos masivos en Alemania tras haber reducido sus beneficios un 27 % el año pasado por la caída de las ventas en China (10 % de media) y el aumento de costes.

Los aranceles del 25 % con los que Trump quiere salvar empleos en EE. UU. y debilitar el dólar para estimular las exportaciones podrían costar casi 300 mil empleos en el sector del motor en Alemania y reducir la rentabilidad del grupo Volkswagen, Mercedes-Benz y BMW hasta niveles insostenibles.

“En la industria automovilística alemana trabajan hoy en día unas 780 mil personas, pronto podrían ser sólo 500 mil personas. Esta industrial sangra”, consideró el director del Centro de Investigación automovilística Ferdi, Ferdinand Dudenhöffer, en una entrevista con la cadena alemana de televisión privada NTV.

Por ello la industria automovilística alemana pide a la Unión Europea (UE) que negocie con el Gobierno de Trump.

La presidenta de la Asociación Alemana de la Industria Automotriz (VDA), Hildegard Müller, considera que en el primer mandato de Trump como presidente estadounidense, la UE y EEUU pudieron llegar a un acuerdo.

La industria automovilística alemana emplea en EE. UU. a 138 mil personas, de ellas 48 mil trabajan en fabricantes automovilísticos y otras 90 mil en empresas de componentes.

Los fabricantes alemanes produjeron en 2024 en EE. UU. 844 mil vehículos, de los cuales la mitad se exportó al resto del mundo, por lo que les pueden afectar los contra aranceles de otros países.

EE. UU. es el principal socio comercial de Alemania en el sector del automóvil con un volumen de negocios entre ambos países de 44 mil 700 millones de euros en 2024, de estos 36 mil 800 millones de euros de exportaciones de Alemania a EE. UU. y 7 mil 900 millones de euros de importaciones.

Las exportaciones de la industria automovilística alemana se situaron en 279 mil 800 millones de euros en 2024, de estas un 13,1 % a EEUU.

Fabricantes analizan el impacto

“Como una compañía global, confiamos en una cooperación constructiva y políticas que promuevan el comercio mutuamente beneficioso en los mercados internacionales”, dijo a EFE un portavoz de Mercedes-Benz.

“Nos adaptaremos a la situación cambiante del mercado y al panorama competitivo si es necesario”, añadió.

Mercedes-Benz, que se estableció en EE. UU. en 1888 en Long Island City, Nueva York, produce turismos en Tuscaloosa, Alabama, y furgonetas en Charleston, Carolina del Sur.

Directamente emplea en EE. UU. a 11 mil 100 personas y sus 384 concesionarios, a otras 28 mil personas, añadió el portavoz de Mercedes-Benz.

El consejero delegado del grupo Volkswagen, al que también pertenecen Porsche, Audi, Seat y Skoda, Oliver Blume, dijo al presentar los resultados de 2024 que los aranceles de Trump afectan a los planes de entrada de la marca española Cupra en EE. UU., que inicialmente iba a ser mediante exportaciones.

Blume enfatizó que no se puede cambiar la producción en las fábricas tan rápidamente.

Volkswagen tiene desde 2009 una planta de producción en Chattanooga, Tennessee, donde emplea a 5 mil 500 personas, que ensamblan el todocamino eléctrico ID.4.

Ha invertido desde entonces más de US$4 mil 300 millones, según cifras de la compañía.

Para leer más: Por qué los aranceles de Trump a los vehículos son un golpe al corazón del comercio de Norteamérica

BMW emplea a 11 mil personas en Spartanburg, Carolina del Sur, fábrica que ensambla 1 mil 500 vehículos al día, la mitad de ellos se exporta (US$10 mil millones valor de exportación anual).

El fabricante de deportivos Porsche, que no tiene fábricas de producción en EE. UU., vende entre un 30 y un 40 % de sus vehículos en EE. UU., pero no podrá aumentar tanto los precios para compensar aranceles de un 25 %, según Dudenhöffer.

“A los fabricantes automovilísticos alemanes no les va bien. Las ventas son débiles y las elevadas inversiones en la movilidad eléctrica no se amortizan porque la demanda no es tan fuerte como esperaban”, consideró el director de Movilidad de la consultora EY para la región Europa Occidental, Constantin M. Gall.

Además, hay problemas cocinados en casa como caros fallos de software, costes de reestructuración y llamadas a revisión.

Las elevadas inversiones en nuevos modelos e innovación también cuestan mucho dinero y reducen los márgenes de rentabilidad. Tampoco hay un foco claro para abordar segmentos de clientes, ni en la gama de modelos, según Gall. EFE