Fauna silvestre pierde 73% de sus poblaciones monitoreadas a nivel mundial, según WWF
El Informe Planeta Vivo 2026 advierte que América Latina y el Caribe registran una caída del 95% en el tamaño promedio de las poblaciones de fauna silvestre monitoreadas. Sin embargo, la recuperación de especies como el jaguar y la ballena jorobada demuestra que las acciones de conservación pueden dar resultados. El tamaño promedio de las […]
El Informe Planeta Vivo 2026 advierte que América Latina y el Caribe registran una caída del 95% en el tamaño promedio de las poblaciones de fauna silvestre monitoreadas. Sin embargo, la recuperación de especies como el jaguar y la ballena jorobada demuestra que las acciones de conservación pueden dar resultados.
El tamaño promedio de las poblaciones de fauna silvestre monitoreadas disminuyó un 73% entre 1970 y 2022 a nivel mundial, mientras que en América Latina y el Caribe el descenso alcanzó el 95%, según el Informe Planeta Vivo 2026 de WWF.
El análisis, elaborado por la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL), abarca cerca de 35 mil 803 tendencias poblacionales correspondientes a 5 mil 790 especies de vertebrados. Los resultados reflejan el deterioro de la biodiversidad y las presiones que enfrentan los ecosistemas terrestres, marinos y de agua dulce.
Pese a estas cifras, WWF señala que existen motivos para la esperanza: algunas poblaciones se han estabilizado o están aumentando, mientras que distintas especies han mostrado señales de recuperación gracias a esfuerzos sostenidos de conservación.
AMÉRICA LATINA REGISTRA EL MAYOR DESCENSO
De acuerdo con WWF, América Latina y el Caribe presentan la reducción más pronunciada entre las regiones analizadas, con una caída del 95% en el tamaño promedio de las poblaciones monitoreadas durante el período estudiado.
Roberto Troya, vicepresidente sénior de oficinas de país y director regional de Latinoamérica de WWF, calificó la cifra como preocupante, debido a la biodiversidad de la región, que alberga seis países megadiversos y especies que no se encuentran en otros lugares del mundo.
El informe identifica la pérdida y degradación de hábitats como la principal amenaza para la fauna silvestre. Esta situación está relacionada con las actividades de los sistemas alimentario, energético y financiero.
Los ecosistemas de agua dulce figuran entre los más afectados, seguidos de los terrestres y los marinos.
Listen to nature.
It tells us: monitored wildlife populations have declined by an average of 73% since 1970.
But it tells us this too: what falls can rise again. Elephants, tigers, green turtles, tuna. All made a comeback.
Not by chance. By people. Share with hope.… pic.twitter.com/hJOmBMq8k9
— WWF (@WWF) October 7, 2026
EL JAGUAR Y LA BALLENA JOROBADA DAN SEÑALES DE ESPERANZA
WWF documenta experiencias de conservación en América Latina que muestran cómo las intervenciones específicas pueden contribuir a proteger la fauna silvestre.
En Perú, el monitoreo mediante cámaras trampa permitió identificar 75 jaguares en la Amazonía de Madre de Dios entre 2023 y 2024. Según la organización, estos registros ayudan a evaluar las acciones de conservación y a comprender la dinámica de los ecosistemas amazónicos.
Además, productores y comunidades de países como Guatemala, México, Brasil, Colombia, Costa Rica y Perú trabajan en prácticas productivas sostenibles y medidas que favorecen la coexistencia con los jaguares.
Otra experiencia destacada se desarrolla en el Canal de Panamá, donde se implementaron medidas para reducir el riesgo de colisiones entre embarcaciones y ballenas jorobadas.
Según WWF, se estableció una ruta de separación del tráfico marítimo de 60.2 millas náuticas y un límite de velocidad de 10 nudos entre agosto y noviembre, período de mayor presencia de estos cetáceos en el golfo de Panamá.
La organización reporta que estas medidas redujeron en un 93% la probabilidad de colisión entre ballenas y buques en dos años.
LOS SISTEMAS ECONÓMICOS TAMBIÉN DEBEN CAMBIAR
El informe advierte que los esfuerzos de conservación, aunque necesarios, no son suficientes si no se transforman las actividades que impulsan la pérdida de naturaleza.
WWF identifica tres sistemas prioritarios:
- Alimentario: relacionado con la pérdida de hábitats, la producción y el consumo.
- Energético: vinculado al cambio climático y a la transición hacia fuentes de energía menos contaminantes.
- Financiero: por su papel en el financiamiento de actividades que perjudican la naturaleza.
El informe plantea que la protección de la biodiversidad debe avanzar junto con cambios en la producción, el consumo, la energía y el financiamiento, con el objetivo de favorecer la recuperación de la naturaleza hacia 2030.
