Un altercado entre familias que terminó en una mordida y la pérdida de una nariz

Un altercado entre familias que terminó en una mordida y la pérdida de una nariz

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08/10/2026 18:19
La Hora
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Resumen Inteligente

El Juzgado Quinto Penal tiene en sus manos un proceso en el cual una discusión entre familias terminó con una agresión que llevó a uno de los involucrados a perder parte de la nariz tras una mordida ocurrida en el hecho. El proceso nace de un incidente registrado el 30 de noviembre del año pasado […]

El Juzgado Quinto Penal tiene en sus manos un proceso en el cual una discusión entre familias terminó con una agresión que llevó a uno de los involucrados a perder parte de la nariz tras una mordida ocurrida en el hecho.

El proceso nace de un incidente registrado el 30 de noviembre del año pasado en un hotel de la zona 10 luego de un acto de graduación que se celebraba en el lugar.

Las denuncias presentadas en el Ministerio Público (MP) señalan que el hecho se dio entre dos y tres de la madrugada, en el marco de la fiesta de graduación que ahí se llevaba.

Las versiones de los involucrados coinciden en un punto, uno asegura un «ataque sistemático contra su familia», mientras que el otro alega «un malentendido entre niños» que derivó finalmente en una pelea entre los padres de ambos.

LA VERSIÓN DE LA VÍCTIMA

Según consta en la ampliación de denuncia hecha por Agustín Rafael Meza Rojas, los hechos iniciaron la noche del 29 de noviembre de 2025, durante la realización del acto de graduación de uno de sus hijos.

En su declaración, Meza acusa a la esposa de Jethro Emanuel Morales Aranda, supuesto agresor, de increpar y amedrentar a uno de sus hijos derivado de un conflicto de una exnovia de este que podría estar vinculada a la familia de Morales, lo cual podría haber iniciado las diferencias entre la familia de su agresor y la suya.

Supuestamente, en horas ya de la madrugada, Meza ingresa al baño de donde se llevaba a cabo el evento. En ese lugar se encuentra con el hijo mayor de Morales, donde asegura que este lo veía de forma desafiante, pero para evitar conflictos, este salió del baño y se quedó en el pasillo platicando con otra persona, momento en el que el hijo de Morales pasó empujándolo, pero al increpar sus razones, presuntamente este actuó con violencia y lo comenzó a atacar, tomándolo por una pierna y derribándolo para golpearlo en el piso.

Meza declaró que en ese momento otros testigos de los hechos le ayudaron a quitarse de encima a su entonces agresor, para así levantarse y retirarse del lugar. La víctima afirma que con su familia tenían una habitación en el hotel donde pretendían pasar la noche, por lo que su hijo y ella se retiran a la misma, pero notan que su esposa no está en el lugar y regresan por ella al salón donde continuaba la fiesta a eso de las tres de la mañana.

En ese instante, percibe que Morales Aranda, en compañía de su familia, va con unas maletas rodantes de viaje, momento en el que el supuesto atacante levanta las manos para decirle «por favor, no quiero problemas», a lo que Meza respondió: «No te preocupes, es un problema de patojos». Acto seguido, le extendió la mano para lo que creía sería un saludo cordial.

En ese instante, Meza asegura que Morales Aranda lo tomó de la mano, lo apretó y jaló la misma hacia su cuerpo, momento en el cual se lanza sobre su nariz, la cual comienza a morder hasta que le arranca una parte de la misma.

Con insultos, el agresor se retira del lugar, señala la denuncia. Tanto Meza como un miembro de su seguridad declararon al MP que Morales Aranda se retiró gritando que Meza se iba a morir ese día o que ya la había matado.

El resultado del altercado, Meza quedó sin un pedazo de nariz como producto de aquella mordida.

DESPRECIOS Y PROVOCACIONES

Tras la denuncia interpuesta por Meza, el MP citó a declarar a Morales Aranda, quien también dio su versión de los hechos.

En su declaración, Morales Aranda señala que en la graduación de su hijo menor a celebrarse en el mencionado hotel, existía cierta hostilidad por parte de la familia de Meza, quienes además eran los organizadores del evento en el hotel.

Según lo detallado, su hijo menor estaba siendo amedrentado por uno de los hijos de Meza, quien supuestamente había amenazado con agredirlo porque este habría iniciado una relación con su exnovia, situación que lo tenía molesto.

Morales asegura que habló con el hijo de los Meza para calmar la situación, creyendo que el problema había sido solucionado, pero la situación no fue así. En su relato, el presunto agresor, señala que la familia en diversas ocasiones miraba con desprecio a sus hijos y trataba de hacerlos de menos por ser una familia con menos dinero que ellos. «No soportan relacionarse con personas de una clase como la nuestra», relató.

Por causas desconocidas, Morales señala que mientras se encontraba en el salón, le informan que uno de sus hijos estaba siendo agredido por cuatro agentes de seguridad de la familia Meza, quienes, usando «técnicas ejecutivas de seguridad», lo retuvieron y lo golpearon en el rostro y en el pecho, dejándole marcas de las suelas en el cuerpo.

Por lo que Morales tomó a su familia y se retiró a una de las habitaciones del hotel porque también habían reservado una para evitar manejar a altas horas a su residencia y evitar problemas posteriores, pero al ver la situación que se había generado, estos deciden retirarse, por lo que tomaron sus maletas y buscaron la salida.

En ese momento, Morales Aranda relata que Meza le sale al paso, momento que aprovechó para increpar el daño que le habían ocasionado a su hijo, pero supuestamente este recibió agresividad, burlas e insultos tanto a él como a su familia, por su condición (económica).

Morales señala que Meza inicia la agresión, por lo que este respondió de igual forma. En el forcejeo, asegura que siente una mordida en la parte inferior de su cara, en el área de la barbilla; posteriormente, le jalan la cabeza hacia atrás y le meten dos dedos, por lo que su acto instintivo fue cerrar la boca, señalando que fue un momento confuso.

APODADO EL CANÍBAL

Según se señala, Morales Aranda tiene antecedentes de acciones agresivas; muestra de eso es el apodo que este posee, pues, según la investigación, vecinos y personas que lo conocieron de infancia relatan que este, cuando se peleaba con alguna otra persona, utilizaba siempre su boca para atacar a mordidas a sus oponentes, situación por la cual le apodaron «El Caníbal».

En sus antecedentes, se señala que este fue sentenciado en el año 2001 a un año de prisión conmutable a razón de Q5 diarios, según resolución del Tribunal de Sentencia Penal de Chimaltenango, por el delito de lesiones culposas.

Así mismo, en el año 2000 fue ligado a proceso por la falta de responsabilidad de conductores, así como el de desobediencia por no asistir a una audiencia ante el juzgado de turno penal.

CAPTURA Y ESPERA

La investigación por parte de las autoridades continuó hasta que el pasado 26 de septiembre, el Juzgado Quinto Penal citó a rendir primera declaración a Morales Aranda, señalado de las agresiones contra Meza y así iniciar el proceso; sin embargo, este no se presentó porque estaba hospitalizado.

Para verificar este extremo, el juzgado señaló que las autoridades lo ubicaron en un centro asistencial privado en la zona 2 capitalina, por lo que se ordenó al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) realizar una evaluación médica para constatar cuál es el estado real de salud.

Al no ser algo tan grave, el juzgado citó nuevamente a Morales a una audiencia de primera declaración para el pasado 6 de octubre.

Para dicha ocasión, Morales Aranda se presentó al juzgado en compañía de su abogado para afrontar la audiencia; sin embargo, las autoridades judiciales suspendieron la misma por la carga de trabajo que tenían durante el día, por lo que la audiencia se reprogramó para el próximo 22 de octubre.

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