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El efecto Pigmalión: cómo lo que otros esperan de ti puede definir tu vida
El efecto Pigmalión se refiere a las expectativas que otras personas tienen de nosotros. Tome nota de cómo esta conducta puede afectar su vida.
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Durante la niñez, las expectativas de padres o cuidadores moldean nuestras creencias y actitudes. Conforme crecemos, el criterio personal se desarrolla y esa influencia familiar va disminuyendo. Sin embargo, cuando las expectativas familiares y sociales condicionan nuestras decisiones en la adultez, puede surgir el efecto Pigmalión.
La psicóloga Ximena Fuentes explica: “El efecto Pigmalión se refiere a la influencia que tienen las expectativas de otras personas sobre nuestro desempeño y conducta. Si alguien espera que tengamos éxito, esa expectativa puede motivarnos y generar condiciones que faciliten buenos resultados. Si las expectativas son negativas, puede ocurrir lo contrario”.
En ese sentido, el rendimiento académico, laboral y en otras áreas puede verse afectado por las expectativas ajenas. Si estas son altas, pueden influir positivamente en el desempeño; mientras que, si son bajas, podrían mermarlo, según la psicóloga Gabriela Escobar.
Además, este efecto influye no solo en nuestras acciones, sino también en nuestras emociones: “Es como si las palabras o creencias de alguien más fueran sembrando semillas en nuestra mente, y con el tiempo esas semillas dieran fruto: si me dicen ‘sé que puedes’, probablemente me atrevo; si escucho ‘seguro fallas’, puedo empezar a dudar de mí mismo”, comenta la psicóloga Mónica Mayorga.
La profesional añade que, si estas expectativas son negativas o excesivamente exigentes, pueden desgastarnos emocionalmente, generar ansiedad o incluso llevarnos a renunciar a nuestras aspiraciones.
¿Por qué nos afectan las expectativas de los demás?
Fuentes indica que las expectativas funcionan como un espejo social que moldea la forma en que nos percibimos y actuamos. La terapeuta agrega que, en ocasiones, adoptamos las creencias externas como propias, lo que repercute en nuestra motivación, confianza y comportamiento. Esto se traduce en decisiones y acciones que reflejan lo que los demás esperan de nosotros.
Según Escobar, las altas expectativas generan una autopercepción positiva. Por el contrario, si son negativas, pueden provocar baja autoestima, miedo al fracaso o un menor esfuerzo.
Al respecto, la terapeuta señala que todos los seres humanos necesitamos cierto grado de retroalimentación: “La expectativa nos ayuda a saber si el camino es el correcto, influye en nuestro autoconcepto y puede favorecer la construcción de vínculos de confianza”, comenta.
¿Por qué a algunas personas les afectan más esas expectativas?
Las expectativas no afectan a todas las personas por igual. Algunas toman mayor distancia de lo que otros esperan, mientras que otras se ven fuertemente influidas por las opiniones de su entorno cercano.
“Cada historia de vida es distinta. Quienes crecieron con muchas críticas, comparaciones o con la sensación de no ser suficientes, cargan con esas voces externas. También influye la autoestima y el vínculo con quien emite la expectativa: no es lo mismo lo que diga un desconocido que lo que piense un padre, un jefe o una pareja”, señala Mayorga.
Fuentes destaca que las reacciones ante las expectativas ajenas dependen de varios factores. La terapeuta enumera los siguientes:
- Autoestima: si es frágil, la persona suele ser más sensible a las expectativas externas.
- Necesidad de aprobación: una alta necesidad de aceptación incrementa la influencia.
- Historia personal: las experiencias de crítica o validación previas condicionan la susceptibilidad.
- Figuras de poder: las expectativas provenientes de autoridades (docentes, jefes, padres) suelen tener más peso.
¿Qué hacer si las expectativas de los demás me afectan demasiado?
Cuando las expectativas del entorno se vuelven abrumadoras, las especialistas sugieren estas medidas:
- Reconozca lo que ocurre. Fuentes subraya que las expectativas ajenas no son verdades absolutas ni definen su valor como persona. Mayorga añade: “Las expectativas de otros no definen tu valor; tu esencia no se mide con sus ojos”.
- Fortalezca su autoestima y autodefinición. Identifique logros, capacidades y valores personales.
- Mantenga un entorno de apoyo. Rodéese de personas que no impongan etiquetas y con quienes pueda ser usted mismo.
- Practique la autorregulación emocional. Técnicas como el mindfulness o la escritura reflexiva ayudan a gestionar las emociones.
- Permítase equivocarse y celebrar sus logros. Mayorga enfatiza la importancia de validar los logros y ver los errores como parte del crecimiento.
- Busque apoyo profesional. Si lo necesita, recurra a la ayuda terapéutica adecuada.