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Leyendas de Semana Santa: La visitante de los siete sagrarios
“La visitante de los siete sagrarios” forma parte de las leyendas tradicionales de Semana Santa en Guatemala. Conozca la historia de una dama que abordó un taxi rumbo al Cementerio General y causó inquietantes sensaciones al conductor del vehículo.
Existen diversas versiones sobre La visitante de los siete sagrarios. Incluso, esta leyenda de Semana Santa también se conoce como La dama de los siete sagrarios. En el imaginario popular, una de las versiones más conocidas es la que narra Héctor Gaitán en Leyendas de Guatemala.
Según Gaitán, la historia ocurrió durante un Jueves Santo, en abril de 1945. De acuerdo con el autor, así inicia esta leyenda, una de las más conocidas de esta temporada: “Eran los buenos tiempos y el dinero corría (…) Después de comer, Don Enrique salió y vio su reloj de pulsera, calculando el tiempo que le tenía por delante”.
En el resto de la narración se cuenta cómo Don Enrique, que trabajaba como taxista, se había estacionado cerca de la puerta principal del Cementerio General de la ciudad de Guatemala. La puerta de la necrópolis estaba cerrada y, en el interior, reinaba el silencio y solo se veían luces lejanas.
Al cruzar la Avenida del Cementerio, Don Enrique se sentó de forma parsimoniosa en el interior de su vehículo. Por tratarse de un Jueves Santo, pensó que sería buena idea esperar algunas carreras más, pues algunas señoras adineradas podrían visitar los sagrarios, lo que representaba un ingreso mayor para el taxista.
Mientras fumaba, escuchaba melodías de moda en la radio y leía titulares de prensa. Don Enrique echó un vistazo a la calle. Había silencio total, excepto por el aullido de los perros. Cuando vio que eran las 21.30 horas, decidió retirarse, pero entonces observó la silueta de una mujer esbelta que caminaba muy cerca de la acera, sobre el paredón del Cementerio General.
Su intuición no había fallado, ya que la dama, con su sonrisa, le demostró que no había esperado en vano y ganaría unos quetzales adicionales. Cuando le preguntó a dónde se dirigía, ella le ordenó que fueran a los sagrarios:
“Primeramente, a San Francisco; después, al Calvario; continuaremos con las Beatas de Belén; proseguiremos con Capuchinas; bajaremos a Santo Domingo, para que nos quede en el camino San José, y finalizaremos en La Merced. Pero si es posible pasar al sagrario en la Catedral, se lo agradecería”, indicó la joven mujer.

Se dirigieron primero al Calvario, donde la dama se perdió entre la aglomeración de los católicos. Luego fueron a las Beatas de Belén para repetir la operación, aunque la dama demoró un poco más. Al final del recorrido, Don Enrique le preguntó a dónde debía llevarla, a lo que la dama respondió: “¿Me puede dejar donde subí?”
Don Enrique obedeció la orden, pero cuando esperaba el pago de la carrera, la mujer se disculpó, le entregó una medalla de oro y le extendió un papel con una dirección, indicando que ahí pagarían al taxista.
Don Enrique, motivado por la curiosidad y no por la necesidad, decidió ir al lugar indicado. Cuando llegó, una anciana le explicó lo que ocurría: “Con mucho gusto le pagaremos. Mi hija cumple nueve días de fallecida, y la medalla que usted me entrega la llevaba ella cuando la sepultamos”. Al mostrarle la fotografía, no había duda de que era la pasajera que había llevado.
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Historia de La visitante de los siete sagrarios
Según la narración de Gaitán, se cuenta que Don Enrique perdió la razón y falleció en ese estado en el manicomio de la 12 calle y Avenida Elena.
Existe más de una versión de esta leyenda, aunque varias se contextualizan entre las décadas de 1940 y 1960, ya que se hace referencia al uso de taxis en la ciudad capital. Asimismo, existen otras versiones en las que se habla de carruajes y no de servicios de taxi, por lo que también podría remontarse a finales del siglo XIX en Guatemala.

Según Carlos Zeceña, actor, director y escritor guatemalteco, existen referencias históricas de un taxista que vivió entre las décadas de 1940 y 1950, quien perdió la razón y se mantuvo como indigente en los alrededores del ahora Museo del Ferrocarril. Zeceña menciona que lo único que repetía constantemente era “la cadena” y que lo llevaron al antiguo manicomio, que se incendió en 1960, según lo que se conoce gracias a la tradición oral de Guatemala.
Por otro lado, el historiador Walter Gutiérrez afirma que, si bien las leyendas en sí no tienen historicidad, sí conectan con elementos interesantes que pueden considerarse como referencias históricas, según su contexto.

Otras versiones de la leyenda y su importancia en la tradición oral guatemalteca
Gutiérrez explica que las leyendas explican parte de nuestra consciencia colectiva: “Es interesante porque narra la historia de una persona muerta que cumple una tradición de vivas. Eso nos indica que la lección que se quiere dar por medio de esta leyenda es el respeto a las tradiciones”, afirma Gutiérrez.
En ese sentido, el profesional menciona que uno de los datos interesantes es el énfasis que se le da al cumplimiento de la tradición durante la noche de Jueves Santo, fecha en la cual se visitan los sagrarios en la ciudad.
Otro aspecto relevante que destaca el historiador es el crecimiento de la ciudad de Guatemala, ya que se hace referencia, dentro de la leyenda, a la expansión de la ciudad hacia el Cementerio General.
De acuerdo con Gutiérrez y Zeceña, uno de los elementos que ha permitido la permanencia de esta leyenda es que la tradición del Jueves Santo está profundamente arraigada en el país, especialmente por la visita a los sagrarios que se realiza durante dicha temporada.
Además, Gutiérrez señala que la protagonista de la historia está envuelta en un halo de elegancia y misterio, lo que le confiere una connotación particular y facilita que la leyenda pueda adaptarse a otros formatos, incluso mediante plataformas digitales.
Por su parte, Zeceña puntualiza que las leyendas constituyen un tesoro cautivo de la cultura guatemalteca, al destacar que la tradición oral en Guatemala es considerablemente más sólida que en otros países latinoamericanos.
El escritor añade que esta leyenda refleja la necesidad de cumplir con las tradiciones, razón por la cual se trata de una historia de la tradición oral con el potencial de perdurar a lo largo de distintas generaciones en el país.