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Taxistas “Piratas de la Muerte” utilizaban antidepresivos y antipsicóticos para matar a sus víctimas
La banda criminal usó medicamentos que se deben vender con receta médica y usarse bajo dosis controladas en personas con cuadros clínicos de ansiedad y depresión.
En 20 meses, un grupo de taxistas piratas asesinó a 23 personas y abandonó los cadáveres en la vía pública, según investigaciones. La banda ofrecía a sus víctimas bebidas alcohólicas mezcladas con medicamentos para tratar la depresión y la ansiedad, que les causaban la pérdida del conocimiento. Luego las secuestraban y las despojaban de sus pertenencias. Por tratarse de un medicamento de uso controlado, una dosis excesiva y mezclada con alcohol, causó la muerte a 23 víctimas.
Expertos en medicina confirman que los antidepresivos y antipsicóticos que usaba la estructura de taxistas piratas sólo pueden venderse con receta médica.
De enero de 2023 a agosto de 2024, un grupo de 18 presuntos criminales se coordinaba para llegar a los bares y gasolineras del departamento de Guatemala, para captar a potenciales víctimas que consumían bebidas alcohólicas.
Durante 20 allanamientos, la Policía Nacional Civil y el Ministerio Público capturaron a 12 de los sospechosos, entre ellos dos agentes que, aparentemente, colaboraban con la estructura criminal.
Los análisis del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) determinaron que la banda de taxistas Piratas de la Muerte suministraba medicamentos como benzodiacepinas, clonazepam, zolpidem, Equiliv, isopropanol, quetiapina y clordiazepóxido, que al mezclase con bebidas alcohólicas en algunos casos provocó el colapso del páncreas de las personas.
Expertos en medicina coincidieron en que esos fármacos deben venderse bajo receta médica y que las autoridades tendrían que regular a las farmacias para que cumplan con la restricción.
José Ernesto Galdámez Samayoa, médico forense y criminalista, señaló que los fármacos utilizados por la banda criminal son de venta controlada. La responsabilidad de vender los medicamentos sin una receta avalada por un doctor, aseguró Galdámez, es responsabilidad de las farmacias.
El médico explicó que el clordiazepóxido es un agente ansiolítico derivado de las benzodiacepinas, con propiedades de sedación, ansiólisis y relajación muscular. La quetiapina, prosiguió, es un antipsicótico, se utiliza para tratar la esquizofrenia y episodios maníacos y depresivos severos del trastorno bipolar, además de calmar a las personas.
Mientras tanto, el clonazepam es un fármaco benzodiacepínico que actúa sobre el sistema nervioso central y posee propiedades ansiolíticas, anticonvulsivantes, relajantes musculares, sedantes, hipnóticas y estabilizadoras del ánimo, de acuerdo con Galdámez.
Samayoa indicó que estos medicamentos, en altas dosis, pueden causar parálisis respiratoria y la muerte. “Estos medicamentos potencian sus efectos cuando se mezclan entre ellos o con bebidas alcohólicas”, detalló.
Ricardo López Melgar, médico psiquiatra con una subespecialidad en neuropsicofarmacología, reconoció que los medicamentos utilizados por la banda criminal son hipnóticos y, en algunas variantes, antipsicóticos.
Agregó que estos fármacos se recetan a personas que padecen crisis de ansiedad, alteraciones en la regulación del sueño, hipertensión y trastornos de la frecuencia cardíaca.
¿Cómo atender a las personas con sobredosis de medicamentos?
Iris Cazali, jefa de Enfermedades Infecciosas del Hospital Roosevelt, explicó que, para evitar la muerte de personas que hayan ingerido altas dosis de medicamentos que afectan el sistema nervioso y respiratorio, es necesario que se les practique un lavado gástrico y se les administre flumazenilo, que revierte los efectos de estos fármacos.
Lo más importante —afirmó— es detectar la intoxicación de forma temprana para aplicar las medidas, porque los medicamentos, que son benzodiacepínicos, tienen una absorción relativamente rápida.
Galdámez y Melgar advierten que en Guatemala existe legislación específica sobre la venta y distribución de ciertos medicamentos, sobre todo los ansiolíticos, sedantes, benzodiacepinas y similares.
“Podemos encontrar regulación específica desde el Decreto 90-97, que es el Código de Salud, pasando por las leyes contra la narcoactividad y el Acuerdo Gubernativo 712-99, que establece el Reglamento para el Control Sanitario de los Medicamentos y Productos Afines”, dijo José Galdámez.
Melgar argumentó que, dentro del marco legal en Guatemala, las benzodiacepinas e hipnóticos están bajo control como medicamentos de prescripción obligatoria, pero el problema es que las farmacias los venden sin receta médica. “Hay desajustes en la regulación y puede haber falta de supervisión en algunos establecimientos, sobre todo farmacias pequeñas. La Organización Mundial de la Salud y la Junta Internacional de Estupefacientes insisten en un mejor control”, comentó.
Melgar expuso que no hay una fiscalización adecuada sobre las farmacias pequeñas e informales, y a esto se suma el contrabando de medicamentos.
“La facilidad de acceso y la falta de control permiten acceder a benzodiacepinas sin una supervisión médica adecuada. Incluso, a veces se pueden comprar hasta en línea”, señaló.
2025: 92 días de trabajo fuerte y firme 💪
— MP de Guatemala (@MPguatemala) April 2, 2025
✅ MP desarticula estructura “Piratas de la Muerte” con la captura de 12 personas
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