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¿Cuáles son las enfermedades urinarias y renales en gatos?
Las afecciones urinarias y renales felinas pueden producirse en cualquier edad del animal, por lo que es fundamental tratarlas a tiempo, para evitar que se agraven, y prevenirlas.
Las más comunes son insuficiencia renal crónica, nefritis intersticial crónica e infecciones bacterianas y virales del tracto urinario, expone el médico veterinario Emerson López.
Otto Lima, médico veterinario y especialista en Medicina Biorreguladora e Integrativa, refiere que también son comunes las obstrucciones de la uretra, a causa de cálculos.
La Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales (WSAVA, en inglés) refiere que también hay enfermedades renales hereditarias como la amiloidosis y riñón poliquístico, y entre las inmunes renales destaca la glomerulonefritis membranosa.
Causas
Las causas de la insuficiencia renal crónica son varias, pero está asociada con problemas cardíacos, escasa ingesta de agua, dieta inadecuada o infección urinaria no tratada. López destaca que esta enfermedad se desarrolla durante un tiempo prolongado.
La nefritis intersticial se origina de una infección no tratada o con tratamiento inadecuado, que causan la muerte de nefronas —células que forman el riñón— y estas son reemplazadas por tejido conectivo que no tiene ninguna función.
Las afecciones renales y urinarias en gatos están asociadas, frecuentemente, al estrés, expone Lima, pues esta especie es susceptible a padecerlo por cualquier cambio en su vida, como un nuevo miembro, humano o animal, en la familia, visitas constantes, mudanza o falta de enriquecimiento ambiental y distractores o ciertos medicamentos. También, el factor nutricional es determinante, pues la ingesta abundante de agua es fundamental en las dietas secas, pues la deshidratación desencadena problemas de las vías urinarias y renales.
Síntomas
Entre los síntomas que manifiesta el animal con estas afecciones están vómitos, diarrea, inapetencia, pérdida de peso, estreñimiento, cambio de comportamiento o anemia. Así mismo, pueden beber más agua de lo normal y padecer de hipertensión.
También, está la dificultad, molestia y dolor al orinar y sangre en la orina.
Diagnóstico
Además del historial clínico, el examen más frecuente para diagnosticar estas enfermedades en la actualidad es el SDMA, (siglas de dimetilarginina simétrica, en inglés), un biomarcador de la función renal en gatos, que es más sensible y que detecta cuando el 25% del riñón está siendo afectado, antes de que el animal manifieste síntomas, o para confirmar daño renal.
También es importante someterlo a análisis de creatinina, un desecho producido por el cuerpo por medio de los riñones y su presencia elevada en sangre indica un problema renal, y de BUN —nitrógeno ureico en sangre—, así como de orina para establecer su pH, y presencia de proteína, sangre, bacterias, cristales o virus, ultrasonido y rayos X. Un aumento en la concentración de BUN y creatinina en sangre puede sugerir que los riñones no están funcionando apropiadamente.
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Tratamiento
Dependiendo del diagnóstico, se puede prescribir un tratamiento con antibióticos, cambios de dieta y fluidoterapia —administración de líquidos por vía intravenosa—. Según las Guías para el Manejo de Enfermedad Renal en Gatos, de WSAVA, es fundamental brindarle una alimentación en la que se restrinja la proteína y el fósforo y que sean altas en vitaminas hidrosolubles, fibra y antioxidantes, que pueden prolongar y mejorar la calidad de vida.
Hay concentrados especiales para problemas renales. Si se trata de una obstrucción urinaria, se hace una cistocentesis para descomprimir la vejiga y que el animal pueda orinar, señala Lima.
Pronóstico
En las enfermedades renales, cuando el riñón está comprometido en más del 60%, el pronóstico es reservado y el paciente puede morir durante el tratamiento. Se le debe controlar, con fármacos, la hipertensión, pérdida de proteína de orina y anemia que pueden desarrollar los gatos con estas condiciones. Entre más temprano sean diagnosticadas y tratadas estas enfermedades, mejor será la calidad y pronóstico de vida, destaca el Centro de Salud Felina de la Universidad de Cornell.
Prevención
Es importante llevar al animal al veterinario para su revisión anual y, dependiendo del caso, cada seis meses. Se recomienda someterlo a exámenes preventivos cada año, brindarle una alimentación equilibrada de buena calidad, que también puede ser natural, así como tener a su disposición varias fuentes de agua fresca todo el tiempo. Es importante que el gato viva en un ambiente tranquilo y sin estrés.
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